
El portal es lo primero que ve cualquiera que entra en un edificio. Y en un portal, lo que más se nota es el suelo. Un mármol o un terrazo apagado, con rozaduras en la zona de paso y las juntas oscurecidas, transmite sensación de descuido aunque el resto esté impecable. El abrillantado de suelos devuelve a esas superficies el aspecto que tenían y, de paso, las protege.
Explicamos en qué consiste, cuándo conviene hacerlo y qué cuidados alargan el resultado.
Por qué pierden el brillo los suelos
El brillo de un suelo de piedra depende de lo lisa que esté su superficie. Con el uso, la arena y el polvo que entran en las suelas actúan como una lija fina y van dejando microarañazos que dispersan la luz. A eso se suman los productos de limpieza inadecuados, los derrames que no se recogen a tiempo y el desgaste desigual: la franja que va de la puerta al ascensor envejece mucho antes que los rincones.
No es un problema de limpieza. Un suelo puede estar perfectamente limpio y haber perdido el brillo por completo.
Pulido, cristalizado y abrillantado: no son lo mismo
Son términos que se usan a menudo como sinónimos, pero corresponden a trabajos distintos.
- Pulido. Es un tratamiento mecánico. Con discos abrasivos se rebaja una capa mínima de la superficie para eliminar arañazos, manchas superficiales y desniveles entre baldosas. Deja el suelo liso y uniforme, preparado para recibir el acabado.
- Cristalizado. Es un tratamiento químico y mecánico a la vez. Se aplica un producto que reacciona con la piedra bajo la acción de una máquina rotativa, formando una capa dura y brillante que cierra el poro. Es el acabado clásico de mármoles y terrazos.
- Abrillantado. En sentido amplio, es el proceso de recuperar el brillo; en el mantenimiento periódico, el repaso que se da para conservarlo sin necesidad de volver a pulir.
Un suelo muy castigado necesita pulido y cristalizado. Uno en buen estado puede recuperar su aspecto con un abrillantado de mantenimiento. Lo determina la inspección previa.
Qué suelos se pueden tratar
El mármol y el terrazo son los pavimentos más habituales en los portales y escaleras de Madrid, y los que mejor responden. El granito, más duro, también se pule y abrillanta, aunque con un proceso algo diferente. Cada material requiere sus discos y sus productos, y aplicar el tratamiento equivocado puede dejar velos o manchas difíciles de corregir.
Señales de que ha llegado el momento
- Zonas mates en los recorridos de más tránsito, que contrastan con el brillo de los bordes.
- Arañazos visibles a contraluz.
- Manchas o cercos que no desaparecen al fregar.
- Juntas ennegrecidas.
- Suelo que se ensucia enseguida porque el poro está abierto.
- Peldaños desgastados en el centro.
Cómo se desarrolla el trabajo
Lo habitual es comenzar por una limpieza a fondo que retire ceras y restos de productos anteriores. Después se pule con abrasivos de grano progresivamente más fino, se reparan pequeños desperfectos y se sellan las juntas si es necesario. Por último se cristaliza y se abrillanta hasta conseguir un acabado homogéneo.
En una comunidad hay que organizarlo para molestar lo menos posible: se trabaja por zonas, se señaliza el suelo húmedo y se mantiene siempre un paso practicable para los vecinos. Con una buena planificación, el portal no deja de usarse en ningún momento.
Cada cuánto conviene repetirlo
No hay una cifra válida para todos los edificios. Depende del número de vecinos, de si hay locales u oficinas, de que el portal dé directamente a la calle y del mantenimiento diario. Un portal con mucho tránsito necesitará repasos más frecuentes que uno tranquilo. Lo más rentable es incluir el abrillantado en el plan de mantenimiento de la finca, en lugar de esperar a que el deterioro obligue a un pulido completo.
Cuidados diarios para conservar el brillo
- Felpudos en la entrada. Retienen buena parte de la arena que raya el suelo.
- Mopa a diario para retirar el polvo antes de que actúe como abrasivo.
- Fregado con jabón neutro y la fregona bien escurrida.
- Nada de lejía, amoniaco ni productos ácidos como el vinagre o los antical: atacan el mármol y el terrazo y destruyen el brillo.
- Recoger los derrames cuanto antes, sobre todo los de bebidas y productos químicos.
- Proteger el suelo en mudanzas y obras.
El cuidado del portal forma parte de un mantenimiento más amplio. Te contamos cómo abordamos el exterior en la limpieza profesional del exterior en comunidades, y qué hacer tras una reforma en la importancia de una limpieza profesional después de una obra, que es precisamente uno de los momentos en que el suelo más sufre.
Preguntas frecuentes
¿El abrillantado estropea o desgasta el suelo?
El pulido retira una capa mínima, inapreciable. Bien ejecutado, alarga la vida del pavimento porque cierra el poro y lo protege.
¿Queda resbaladizo?
Un suelo cristalizado y seco no tiene por qué resbalar más. El riesgo aparece con el suelo mojado, como en cualquier pavimento liso, y por eso se señaliza durante la limpieza.
¿Se puede abrillantar solo una parte?
Sí, pero puede notarse la diferencia con el resto. Lo recomendable es tratar estancias completas.
¿También en viviendas y locales?
Sí. El proceso es el mismo en portales, oficinas, locales comerciales y viviendas.
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